Según Journal of the American Medical Association, aproximadamente la mitad de los adultos con sobrepeso y obesos afirman que están intentando descender de peso y vivir de forma más saludables.
El objetivo es que los cambios en la alimentación y en el estilo de vida se reflejen en la balanza, pero no siempre es así.
¿Cuáles son los desaciertos más comunes ?
La doctora Keri Denay aseguró: “La ingesta calórica del individuo debería permanecer igual que antes de iniciar el aumento del ejercicio o disminuir la cantidad”.
Comer mucho después del ejercicio
Hacer horas de ejercicios cardiovasculares, pero no realizar el entrenamiento de resistencia es una falla habitual.
Saltarse el entrenamiento de resistencia
Al reducir las calorías, el cuerpo se adapta mediante la conservación de energía; el metabolismo se ralentiza y el movimiento se reduce, mientras que el apetito aumenta.
Dieta extrema
Las investigaciones han demostrado que cuando se les ofrecen porciones más grandes, “las personas tienden a comer más alimentos de lo normal”.
Control de porciones
Realizar ejercicio activamente y consumir menos carbohidratos, genera una importante disminución de la energía y el rendimiento.
No comer suficientes carbohidratos
Reemplazar los carbohidratos por proteínas puede ser útil para ganar músculo. Pero comer demasiado no ayudará a perder peso, ya que se almacenará como grasa.
Sobrecarga de proteínas
“En EE.UU, el aumento de la obesidad se relaciona con el incremento de la ingesta de alimentos ultraprocesados”, aseguraron los especialistas.
Alimentos procesados
Quienes no duermen bien son más propensos a elegir alimentos menos saludables. Buscan más bebidas azucaradas, snacks o cafeína.
Sueño inadecuado
El estrés puede llevar a comer más de lo habitual. La respiración profunda, la meditación o el yoga pueden ayudar.