Se produjo el tercer atentado en menos de una semana en Israel. Los tiroteos ocurrieron en dos lugares de Bnei Brak, una ciudad ultraortodoxa al este de Tel Aviv y dejaron al menos cinco muertos.

El atacante fue abatido por la policía, mientras que un sospechoso fue arrestado. Según una investigación preliminar, el hombre armado portaba un rifle de asalto y abrió fuego contra los transeúntes.

Si bien aún se desconocen los móviles del atentado, se trata del último de una serie de ataques de terroristas árabes antes del mes sagrado musulmán del Ramadán. El atacante era un palestino de Cisjordania.

El domingo, dos personas murieron y seis resultaron heridas en un ataque a tiros en Hadera, confirmó el alcalde Zvi Gendelman.

La semana anterior, un simpatizante del Estado Islámico convicto mató a cuatro israelíes en una ola de apuñalamientos y embestidas de automóviles en la ciudad sureña de Beersheba.

El primer ministro israelí instruyó ampliar la cantidad de soldados y reservistas que portan armas y aumentar el seguimiento de discursos en redes sociales para identificar potenciales atacantes, entre otras medidas.

Ramadán comienza el sábado. El año pasado, los enfrentamientos entre la policía israelí y los manifestantes musulmanes durante el mes sagrado se convirtieron en una guerra de 11 días entre Israel y Hamas.