El avance de la ciencia y la medicina hizo posible que la expectativa de vida crezca año tras año. Los profesionales de la salud coinciden en la importancia de mantenerse activos mental y físicamente.
Una de las maneras de lograrlo es estar en movimiento lo máximo posible. La actividad física, que fortalece los músculos y estimula al cerebro, es ideal para alcanzar ese objetivo.
Empezar a hacer ejercicio en la adultez no es lo mismo que hacerlo desde los 20 años, pero siempre es bueno iniciar, más allá de la edad. Lo ideal es tener un plan acorde a cada estado físico.
A partir de los 50 años el proceso de envejecimiento tiene determinadas características que incluyen la sarcopenia (disminución del músculo) y la osteopenia (baja la densidad mineral del hueso).
Por eso, para la especialista Mónica Katz es importante mantener un buen peso a lo largo de la vida, con un Índice de Masa Corporal (IMC) entre 18,5 y 25, y más aún después de los 50.
“Hay que empezar a pensar cómo se quiere vivir a los 70, y para eso hay que tener unos buenos 50″, agregó Katz.
Para el doctor Roberto Peidró, de la Universidad Favaloro de Argentina, la actividad física tiene aportes para la salud cerebral. Por eso, recomienda comenzar por caminar, subir escaleras o trotar.
“Es un gran desafío que las personas comiencen y sigan de manera constante”, remarcó el especialista. Y señaló que lo importante es “que el cuerpo esté en movimiento”.
Además de las actividades y deportes habituales como caminar, correr, nadar, o andar en bicicleta; existen tres ejercicios recomendados para que los mayores de 50 años incorporen en su rutina cotidiana.
Elongar y estirar: promueve la flexibilidad y ayuda a las articulaciones
Ejercicios de equilibrio: es una buena forma de medir la función cognitiva y mejorar la aptitud cerebral
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Deportes de raqueta: para la coordinación, los movimientos precisos, la agudeza visual y los reflejos rápidos