Alexandra Horowitz, autora de un libro sobre cognición canina, explicó la habilidad de los perros para interpretar a sus tutores humanos, anticipar reacciones, aprender hábitos y expresar alegría ante su presencia.
“La ciencia no dice nada sobre lo que saben de nosotros, pero piensan en nosotros. Aprenden nuestros hábitos como para mostrarnos cuando nos desviamos de ellos", explicó.
Aparte de los ladridos, los gemidos y los gruñidos, los perros "hablan" a través de acciones. ¿Cuáles son?
Una pata en la mano representa una petición de que los sigan acariciando y girar la cabeza hacia otro lado significa una negativa o expresión de desagrado.
La cabeza apoyada en el regazo es algo entre la posesión y el afecto. "Todo perro aprende, observando, cómo llamar la atención de su persona para comunicar lo que quiere”, señaló.
El hecho de que los perros sepan algo de las personas comienza con la acogida (domesticación) y se prolonga con su tendencia a prestar atención a las caras.
“Cuando miran nuestras caras, los perros parecen ver algo más que un conjunto de partes; parecen entender que nuestras miradas tienen un significado, transmiten emoción e información", explicó la experta.