Nació el 14 de febrero de 1988 en Rosario y atravesó un largo camino hasta convertirse en el “hombre de las finales”. Ese jugador que está en el momento y lugar exacto en el que el equipo lo necesita.
Su infancia fue en la calle Perdriel, el lugar que lleva grabado en su piel. A los 10 años embolsaba carbón con su hermana para ayudar a su padre. Su familia era muy humilde.
Ángel aseguró que su madre, Diana, se estaba volviendo loca con un hijo hiperactivo que "no paraba de correr". Un pediatra le recomendó que lo inscribiera en fútbol.
¿Cómo comenzó en el deporte?
Pero cuando se anotó había un problema: el predio quedaba a nueve kilómetros de su casa. Como no tenían auto, su madre pedaleaba en bicicleta todos los días para llevarlo al entrenamiento.
A pesar del gran esfuerzo que hacía, un técnico lo denigró delante de todos sus compañeros cuando tenía 15 años. “Sos un desastre. Nunca vas a llegar a nada. Vas a ser un fracaso", le dijo. Pero Ángel no se rindió.
En diciembre de 2005, debutó en Primera con Rosario Central. Llegó a la Selección Argentina y se consagró en el Mundial Sub 20 de Canadá en 2007. Esto lo catapultó a la Mayor donde fue dirigido por Maradona.
Si bien las lesiones fueron su gran karma y se perdió partidos importantes, Fideo se convirtió en uno de los emblemas de la Albiceleste, goleando en las finales, incluída la de Qatar 2022.
Jugó en Benfica, Real Madrid, Manchester United, Paris Saint-Germain y en la Juventus, pero recién este año obtuvo el logro que tanto deseaba: levantar la Copa del Mundo con la celeste y blanca.