Los juegos en línea son fuente de entretenimiento pero su consumo excesivo puede convertirse en una enfermedad. A qué señales debemos estar atentos.
Un estudio reciente en EEUU, determinó que 165 millones de personas consumen videojuegos, como pasatiempo para divertirse solo o en compañía física o virtual de amigos y familiares.
Para muchos, es una forma de interactuar con otros durante el aislamiento por las restricciones por la pandemia de COVID- 19.
El problema de adicción a los videojuegos puede desarrollarse en personas que lo usan para tapar situaciones de soledad o depresión. Evadir la realidad puede generar una conducta adictiva.
Entre el 0,3% y el 1% de las personas pueden llegar a desarrollar un vínculo adictivo. En estos casos, las personas muestran una preocupación excesiva por los juegos en línea.
Otras de las características es la pérdida de interés en otras actividades. Además, quién tiene adicción, minimiza el tiempo que se pasa frente a las pantallas, y no registra el tiempo transcurrido.
Por último, el jugador excesivo produce un deterioro en las relaciones interpersonales, por la falta de interés en la vida social en general.