Si bien en algunos países se han convertido en íconos de las pasarelas, en otros son perseguidos, asesinados y mutilados.
En África ser albino no es una simple característica. Allí cualquier persona con pigmentación reducida o inexistente es un símbolo de peligro inminente. La misteriosa ola de secuestros que preocupa a Madagascar.
Unicef lanzó la voz de alarma en cuando constató un aumento en el número de secuestros y ataques contra albinos malgaches: hubo al menos 45 casos en dos años y casi todas las víctimas eran niños.
El rescate de una niña albina de cuatro años en el suroeste de Madagascar en agosto pasado, llevó a los medios de comunicación a alarmar a la población sobre esta problemática.
Unicef instó a las autoridades a tomar “medidas inmediatas” para “proteger a la gente con albinismo”. Pero en Madagascar este es un tema espinoso, con muchas preguntas sin contestar.
A menudo, las noticias de los secuestros de personas albinas no llegan a las autoridades ni a los medios de comunicación locales. Según la ONU, se registraron desde el año 2020 al menos 45 ataques.
“No tenemos una cifra oficial porque casi todos los casos ocurren en las zonas rurales más remotas y las víctimas no suelen denunciarlos”, declaró el director general de la Policía para la región, Willy Martial Ranoarison.
Esta ola de ataques alcanzó una dimensión tan grande, que “las personas con albinismo de las zonas del sur de Madagascar viven con miedo perpetuo”, indicó una experta de la ONU.
“Las creencias falsas, los mitos y las supersticiones que indican que los ojos de las personas con albinismo pueden traer buena suerte y riqueza han desencadenado muchos ataques”, concluyeron los expertos.