A pesar de una controvertida investigación inicial, numerosos estudios han refutado cualquier vínculo entre las vacunas y el autismo. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) asegura que “no hay evidencia de ningún vínculo entre ninguna vacuna y el autismo o trastornos autistas”.

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Las vacunas causan autismo

Aunque los ingredientes de las etiquetas pueda atemorizar por contener mercurio, aluminio o formaldehído, “usualmente se los encuentra naturalmente en el cuerpo, en la comida y en el medio ambiente”, remarcaron desde la OPS y aclararon: “Las cantidades son muy pequeñas y no envenenarán o lastimarán al cuerpo”.

2.

Las vacunas tienen componentes tóxicos

Además, insistieron en el hecho de que “las vacunas se prueban y pasan por ensayos científicos rigurosos y largos, así como procesos de certificación con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y organismos nacionales de reglamentación para garantizar que sean seguras y eficaces”.

“Algunas personas pueden experimentar efectos secundarios leves a corto plazo a la vacunación, como dolor en el lugar de la inyección, fiebre de bajo grado, malestar general o erupción cutánea. No son graves y significan que el sistema inmunológico está practicando cómo combatir el virus o las bacterias si se expone a estos”, explicaron desde la OPS.

3.

Las vacunas tienen efectos secundarios perjudiciales a largo plazo

El agua limpia ayudan a proteger a las personas de enfermedades infecciosas, pero "si las personas no están vacunadas contra enfermedades que hemos logrado controlar, como la polio y el sarampión, éstas volverán a aparecer rápidamente”, advirtieron los expertos.

4.

El acceso al agua potable e higiene reemplaza a las vacunas

Según la OPS, “las personas deberían recibir todas las vacunas recomendadas por el programa nacional de inmunización de su país.

5.

Si una enfermedad es poco frecuente en un país, no es necesario vacunarse

“La evidencia científica ha demostrado que darles a los niños más de una vacuna al mismo tiempo no tienen ningún efecto adverso a sus sistemas inmunológicos”, según la OPS.

6.

La administración simultánea de más de una vacuna puede sobrecargar el sistema inmune en los niños

Las autoridades sanitarias son contundentes en asegurar que “esto es imposible”. “Absolutamente ninguna vacuna, incluidas las últimas vacunas contra el COVID-19, contiene un microchip que permitan a los gobiernos o a cualquier otra entidad de poder rastrear a las personas”, advirtieron.

7.

Las vacunas de última generación pueden contener microchips

"Es importante que lo hagan para protegerse a sí mismas y a sus bebés de enfermedades y complicaciones innecesarias”, recomendaron desde la OPS. La vacuna contra la varicela, no deben administrarse a las embarazadas, pero “pueden administrarse antes o después del embarazo”.

8.

Las vacunas son peligrosas en las mujeres embarazadas

Según estudios científicos citados por la OPS, así como las revisiones del Grupo Asesor Global para la Seguridad de las Vacunas (GAVCS por sus siglas en inglés) de la OMS, “no se ha demostrado mayor riesgo de desarrollar problemas neurológicos por vacunarse contra el VPH”.

9.

Las vacunas contra el VPH pueden producir problemas neurológicos

“La mayoría de las vacunas contra la gripe inmuniza contra las tres cepas de mayor prevalencia circulantes, reduciendo las probabilidades de contraerla, contagiar a otros, evitando gastos médicos adicionales y pérdida de días laborables y escolares”, resaltó la OPS.

10.

La gripe es solo una molestia y la vacuna no es muy eficaz