Entre la devastación y la resistencia ucraniana, un repaso por los días de terror y coraje que marcaron un antes y un después en el este de Europa.

Después de semanas de movilizar tropas hacia la frontera y argumentar que se trataba de ejercicios militares, Vladimir Putin ordena atacar por aire y tierra a Ucrania.

Las fuerzas de Putin enfrentan una resistencia mayor a la esperada. Zelensky rechaza una oferta de EEUU para evacuarse y anuncia por video que se queda en la capital del país.

Ucrania evita que Rusia tome el aeropuerto de Hostomel, cerca de Kiev.

Las tropas rusas rodean Mariupol y toman el control de Kherson.

La destrucción del puente y una represa sobre el rio Irpin produce una gran inundación y miles de personas huyen.

Una columna de 50 kilómetros de tropas rusas queda estancada por la resistencia ucraniana y no logra llegar a Kiev.

Un ataque aéreo ruso destruye el teatro de Mariupol, donde había centenares de refugiados.

Rusia concentra su ofensiva en la zona del Donbás. Ucrania recupera Bucha y encuentra las atrocidades ocurridas.

Ucrania hunde el Moskva, buque insignia de la armada rusa, en el Mar Negro.

Putin pide sellar la acería de Azovstal, último refugio de Mariupol.

Putin encabeza el acto en Moscú en recuerdo de la derrota de los nazis en 1945. Contra todos los pronósticos, no pudo adjudicarse la victoria contra Ucrania.

Las fuerzas rusas sufren numerosas bajas en la zona del Donbás y se repliegan en Kharkiv.

Las tropas rusas en Azovstal se rinden.

Rusia redobla su avanzada hacia el Este, con foco en la ciudad de Sievierodonetsk. Los enfrentamientos continúan y los esfuerzos de ambas partes parecen indicar que el fin de la guerra aún está lejos.