La Asociación Internacional de Dislexia la presenta como “una Dificultad Específica de Aprendizaje (DEA) de origen neurobiológico". Según estimaciones mundiales, lo padece una de cada diez personas.

Se caracteriza por la dificultad en la precisión y fluidez en el reconocimiento de palabras (escritas) y por un déficit en las habilidades de decodificación (lectora) y deletreo (ortografía).

Es uno de los trastornos de aprendizaje más comunes que afecta a los niños. La edad promedio de diagnóstico es a los 10 años. ¿Cómo reconocerla a tiempo?

Desde el Instituto Fleni en Argentina, destacaron que, además de antecedentes de historia familiar de dificultades escolares, en menores de entre tres y seis años, puede pensarse en dislexia si se observa:

1) Retraso en la adquisición del habla.

2) Dificultades para aprender series: colores, días de la semana, serie numérica.

3) Confusión en el reconocimiento de conceptos de orientación espacial (derecha-izquierda) y nociones temporales (hoy-mañana-ayer)

4) Dificultades para rimar, la relación entre la imagen y el sonido de las letras

5) Lectura lenta o silabeante

En niños de 7 a 11 años, las primeras manifestaciones pueden ser:

7) Lectura correcta, pero poco automatizada

6) Lectura poco precisa y con mucho esfuerzo.

8) Dificultades para comprender textos por el esfuerzo para leer.

9) Inversiones, omisiones, sustituciones y traslados de letras, números y palabras.

10) Confundir letras y cambiar o sustituir sílabas.

11) Dificultad para el deletreo de palabras conocidas y en el manejo de la ortografía.

13) Periodos cortos de atención, se distraen o pierden objetos con facilidad.

12) Expresión escrita desorganizada

14) Dificultad para resolver cálculos, aprender las tablas y resolver problemas. También para el manejo del tiempo y del dinero.

15) Conductas evitativas frente a tareas escolares