Internet y los teléfonos inteligentes obligan a dividir la atención entre varias actividades. Pero el "multitasking" es una amenaza para asentar el conocimiento y ser productivos, advierten los expertos.
Sin la tecnología como aliada, lo mejor es recurrir a algunos métodos poco tecnológicos que se pueden reincorporar a la rutina laboral para pensar de forma diferente y más creativa.
La publicación Work Life de la empresa de software Atlassian pidió a sus lectores en LinkedIn que les cuenten qué técnicas no digitales o menos digitales utilizan para organizarse y por qué.
A continuación, el resumen de cuáles son las prácticas de baja tecnología que pueden ayudar a trabajar mejor.
Pensar de otra manera
Es tan simple como usar un cuaderno. Escritores populares como J.K. Rowling, Stephen King y Ocean Vuong son conocidos por utilizar técnicas de la vieja escuela, como escribir borradores a mano alzada.
Se debe a que escribir a lápiz es más lento, más deliberado y más intencionado. Además, puede ayudar a mejorar la memoria.
Llevar el trabajo al espacio físico
La naturaleza física de las notas adhesivas, la posibilidad de compartirlas, moverlas, ordenarlas o incluso arrugarlas o romperlas, promueve un sentimiento de propiedad que es difícil emular en el mundo digital.
En la misma línea de lograr esa conexión más intencionada y visceral, la lluvia de ideas en la pizarra ayuda a articular los pensamientos y a visualizarlos.
Conciliar mejor la vida laboral y personal
Aquí entra en juego la importancia de los rituales de desconexión, sobre todo desde que el trabajo a distancia se ha vuelto tan común.
Son una forma de desconectar de los sistemas y artefactos del trabajo y esto suele ser sinónimo de “alejarse de la tecnología”. Puede ser salir a dar un paseo, caminar, leer, entre otras opciones analógicas.