Es uno de los imprescindibles de toda rutina de cuidado facial, aunque su uso todavía genera algunas dudas y mitos.  ¿Cuáles son sus propiedades dermatológicas?

Es antioxidante y protege de los radicales libres y de la oxidación de las células.  Previene el envejecimiento prematuro de la piel.

1.

Interviene en la síntesis del colágeno y elastina, compuestos naturales de la piel que se van perdiendo con la edad. Es por esta propiedad que mejora la apariencia de las arrugas.

2.

Protege contra el daño solar y mejora la barrera protectora de la piel.

3.

Iguala el tono, reduce las manchas y aporta luminosidad.

4.

Reduce la inflamación y protege de la contaminación.

5.

Los expertos señalan que el ser humano es de los pocos seres vivos que no pueden producirla por sí mismos y la tiene que recibir del exterior.

Además de utilizar de forma tópica, la Vitamina C es recomendada para incorporar a la dieta y sumar este nutriente de manera balanceada, a partir de la indicación médica correspondiente a cada persona.