América Latina y el Caribe tiene el segundo programa de alimentación escolar más grande del mundo.

Según los últimos datos, en 2022 unos 80 millones de niños debieron apelar a la comida de sus escuelas para asegurarse parte de su alimento diario. Se estima que esta cifra se incremente en el informe 2023.

Así lo revela un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés) de Naciones Unidas.

"La mayoría de estos niños y niñas viven en América del Sur (63,2 millones), seguida de América Central (13,3 millones) y el Caribe (3,8 millones)”, dice el trabajo.

El estudio cita evidencia científica que demuestra cómo la alimentación escolar tiene incidencia no sólo en la asistencia a clase sino también en el rendimiento a corto plazo en tareas matemáticas y cognitivas.

El impacto del Covid-19 también implicó un desafío para los programas de alimentación, haciendo la transición de comidas en las escuelas a alimentos para llevar a casa.

- Eliminar la disparidad entre los países, tanto en cobertura como en presupuesto para cada niño. -Mejorar la calidad de la dieta que se ofrece.

¿Cuáles son los desafíos a futuro?