Argentina se encuentra en el tercer lugar de un ranking global de presión tributaria, superada solo por Bielorrusia y Venezuela, según un informe de The 1841 Foundation.
Según el análisis, se debe a factores como el elevado endeudamiento, alta inflación y la creación de numerosos impuestos por parte del Gobierno.
El ranking se basa en evaluaciones cuantitativas y cualitativas, considerando elementos como presión fiscal, presión de la deuda, presión fiscal inflacionaria.
También la voz y rendición de cuentas, estado de derecho, calidad de la regulación, estabilidad política, eficacia del Estado y control de la corrupción.
Otros países de América Latina, como Brasil, México, Bolivia y Nicaragua, también figuran en los primeros puestos del ranking.
La definición de "infierno fiscal" se amplía para incluir factores como la debilidad del estado de derecho y la falta de protección de la privacidad y la propiedad.