Su inicio está previsto para agosto de 2022 y se llamará Néstor Kirchner. Transportará gas desde Vaca Muerta a la provincia de Buenos Aires, permitiendo importar menos cantidad en invierno.

La obra de infraestructura permitirá mayores volúmenes de producción del gas no convencional que se obtiene en Neuquén.

Es indispensable para el país debido a que el sistema actual de gasoductos, que tiene más de 40 años, se ve saturado en los meses de invierno.

Para poder satisfacer la demanda en los meses más fríos se importa gas de Bolivia o gas natural licuado (GNL) a través de barcos, con altos precios internacionales que recientemente se dispararon.

Según analistas del mercado, este año las importaciones de gas a través de barcos podrían rondar entre USD 5.100 y USD 5.400 millones, frente a los USD 1.096 millones de 2021.

La expectativa es que el gasoducto esté operativo, en su primera etapa, en el invierno de 2023, lo que permitiría sumar unos 11 millones de m3 de gas proveniente de Vaca Muerta.

El Gobierno y la oposición tuvieron un fuerte cruce respecto a la demora de la construcción del gasoducto, una obra de infraestructura clave para equilibrar la balanza energética de Argentina.

A fines del Gobierno de Mauricio Macri se había convocado a una licitación para el gasoducto, pero los inversores solicitaron la postergación de los plazos debido al salto del precio interno del dólar.

En febrero de 2022, a través de un DNU, se dio una licencia de concesión de transporte a Ieasa (ex Enarsa) para encarar el gasoducto como obra pública.