Por la política de COVID cero, las autoridades chinas aislaron a unas 600.000 personas en la zona que rodea la mayor fábrica del mundo de teléfonos iPhone.
Fue después de que decenas de trabajadores huyeran por un brote de coronavirus en la planta y el temor a las restricciones.
La fábrica, que emplea a más de 200.000 personas, ha estado bajo confinamiento desde mediados de octubre, tras detectarse casos infecciosos. El sitio se encuentra a unos 600 km al suroeste de Beijing.
Varios videos en las redes sociales chinas muestran a los trabajadores escapando de la fábrica, algunos saltando por una valla y regresando a sus casas a pie, tras recorrer largas distancias.
Se quejaban de las pobres condiciones laborales y decían que tenían que huir de la planta para evitar las restricciones.
Los más de 600.000 habitantes de la zona económica, salvo los voluntarios de prevención del COVID y los trabajadores esenciales, “no deben abandonar su domicilio”, salvo razones imperativas.
Las autoridades indicaron que solo se permitirá transitar a los vehículos médicos o aquellos que transporten bienes esenciales y advirtieron que serían “intransigentes con cualquier tipo de violación” de la contención.
Para retener a los empleados, Foxconn anunció a los empleados que recibirán un bono diario de 400 yuanes (55 dólares) por presentarse a trabajar, cuatro veces más que el subsidio previo de 100 yuanes diarios.
China es la última gran economía del mundo que mantiene una estrategia de COVID cero, que consiste en eliminar la circulación del virus a través de confinamientos, test masivos y largas cuarentenas.
Sin embargo, las nuevas variantes más contagiosas pusieron a prueba la capacidad de contener los brotes y han hecho que gran parte del país viva bajo restricciones que cambian constantemente.