Según datos oficiales, se reportaron 37 muertos, hay miles de evacuados y 9 desaparecidos.
Las fuertes rachas de viento y las intensas precipitaciones causaron estragos en alrededor de 60 municipios de Rio Grande do Sul y en Santa Catarina.
Unas 5.300 personas han tenido que abandonar sus hogares, según el último boletín de Defensa Civil.
Muchos vecinos se han visto obligados a refugiarse en el tejado de sus casas, el único lugar que el agua aún no ha alcanzado.
La prioridad es rescatar a las familias que quedaron incomunicadas. Cientos de efectivos de Defensa Civil, el Cuerpo de Bomberos, las Fuerzas Armadas y grupos de voluntarios.
En junio, otro ciclón se cobró la vida de al menos 13 personas, también en Rio Grande do Sul, y otras miles fueron evacuadas o perdieron sus hogares.