La pequeña localidad italiana de Lombardía registró el primer caso de coronavirus del viejo continente en 2020. Un italiano de 38 años se había juntado con un amigo que había regresado de China y se contagió.

La ciudad de 15.000 habitantes, que está a pocos kilómetros de Milán, supo reconstruirse tras enterrar un gran número de víctimas por la peste.

Hoy Codogno cuenta con prácticamente toda la población vacunada y para entrar en cualquier local público se controla el pasaporte COVID. Aunque cambió mucho en los últimos dos años de pandemia.

“Codogno redescubrió la fuerza de la comunidad, la solidaridad, el sentido de ponerse a disposición de los demás, incluso con personas que quizás no se conocían", Francesco Passerini, alcalde.

Passerini asegura que la pandemia se resume en las tres palabras que fueron escritas en el monumento dedicado a las víctimas, justo ante la sede de la Cruz Roja: Resiliencia, comunidad, reinicio.

Allí todos perdieron un ser querido o un amigo. Según el alcalde, “desde el 21 de febrero al 8 de mayo de 2020, murieron 242 personas. Son números, pero para nosotros tienen nombre y apellido”.

Hoy, a dos años del inicio de la pandemia, en Codogno no hay ni un solo enfermo de COVID-19.