El 9 de julio de 1816, en una sesión en el Congreso de Tucumán, las Provincias Unidas del Río de la Plata proclamaron formalmente su independencia de la monarquía española.
Se requirió de luchas y sacrificios de los próceres argentinos. Fue un día esperado en el que se tomó la decisión que se venía gestando en los últimos seis años.
El Congreso fue convocado cuando la Santa Alianza promovía en Europa la restauración monárquica y combatía los movimientos liberales y democráticos.
Comenzó en Tucumán, por el creciente disgusto que había en el interior del país con la conducción centralista promovida desde Buenos Aires.
24 de marzo
Comenzaron las sesiones con Álvarez Thomas como Director Supremo, en la casa de doña Francisca Bazán de Laguna, y fueron anunciadas por una salva de 21 cañonazos.
16 de abril
Cómo Álvarez Thomas renunció rápidamente, el 16 de abril fue reemplazado por Antonio González Balcarce. Sin embargo, este también renunció.
3 de mayo
Juan Martín de Pueyrredón, del grupo porteño, fue elegido Director Supremo, con el objetivo de pacificar y unir a todo el territorio.
9 de julio
Finalmente, 29 diputados firmaron el Acta de Independencia. 17 de ellos eran abogados, uno teólogo y 11 (casi el 40%) clérigos.
Hubo otros siete que participaron del cónclave en distintos momentos, pero no rubricaron el documento fundacional de la Patria.
Cómo llegaron
En carretas, caballos y mulas, según la distancia que separaba la ciudad de San Miguel de donde provenían. El viaje desde Buenos Aires llevaba entre 25 y 30 días en galera o carreta.
Según la tradición y para cumplir con el Congreso, se dice que al salir muchos acudieron a la “confesión general e indulgencia plenaria en caso de fallecimiento” y otros escribieron su testamento.