Los recientes casos de cocaína envenenada en Argentina dispararon el temor en la región.

Cómo es la estrategia europea para contener a los adictos y controlar la droga que consumen.

La actuación de la policía y la Justicia no ha conseguido frenar un tráfico que crece cada vez más alrededor del mundo y se ha visto incrementado con la pandemia.

Si bien los países luchan contra el narcotráfico, han puesto en marcha estructuras de contención y respuestas preventivas para atender a los usuarios.

Las investigaciones han demostrado que estos abordajes, que incluyen la creación de espacios de uso de drogas médicamente asistidos, reducen la incidencia de enfermedades como el HIV o la hepatitis.

En Europa, países como Suiza, Dinamarca y Portugal han logrado frenar la tendencia al consumo en áreas abiertas o públicas, una problemática cada vez más repetida en las grandes ciudades.

Se abrieron salas de inyección de bajo riesgo para permitir el consumo de drogas duras, con la supervisión de personal médico, jeringas limpias y control de calidad.

Suiza es un ejemplo.

Dinamarca busca un  “modelo empático”  con los consumidores.  En 2010, se puso en marcha un conjunto de “centros de alojamiento” para acompañar a los adictos.

Portugal despenalizó el consumo de drogas duras en 2001. El país tiene la tasa de mortalidad de usuarios más baja de Europa.

Alemania, Holanda, España o Francia, instalaron “salas de consumo”, a veces cerca de donde se hacen fiestas electrónicas.  Allí se supervisa la calidad para evitar adulteraciones.