Estados Unidos realizó con éxito una misión en Idlib, último bastión del Estado Islámico (ISIS), en el noroeste de Siria.Es una zona donde el gobierno sirio no tiene control.
El presidente estadounidense, Joe Biden, dijo que durante “la operación antiterrorista” se abatió al máximo líder del ISIS, Abu Ibrahim al-Hashimi al-Qurayshi.
Asumió al frente del ISIS tras la muerte de Abu Bakr al-Baghdadi, anterior jefe yihadista, quien murió en octubre de 2019 en una operación también realizada en Idlib.
Estados Unidos intervino en calidad de líder de la Coalición Internacional Contra Estado Islámico, que está compuesta por más de 30 países.
Los militares estadounidenses aterrizaron en helicóptero cerca de un campamento de desplazados en la ciudad de Atme, en Idlib.
Afirman que los campamentos superpoblados de la zona son usados como base por los líderes yihadistas y se esconden entre los desplazados.
La operación estadounidense tenía como objetivo un edificio de dos plantas en una zona rodeada de árboles. Parte del edificio fue destruido.
Los residentes de la zona dijeron que escucharon bombardeos y disparos. Durante el enfrentamiento, se pidió a mujeres y niños que abandonen sus casas.
Según detalló el gobierno de Biden, el líder terrorista se hizo explotar con una bomba durante el operativo.
Desde Washington anunciaron que no hubo bajas estadounidenses. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, al menos trece personas, entre ellas dos menores, fallecieron.
La guerra en Siria, que comenzó en 2011, ha dejado aproximadamente medio millón de muertos. Es un país dividido internamente donde aparecen distintas facciones terroristas, entre ellas, el ISIS.