Existen nueve bancos en el país que se nutren de la leche donada por personas que están amamantando. Funcionan gracias a la articulación con organizaciones de la sociedad civil.

Trabajan en red para articular la donación, la conservación y el transporte de la leche. Luego la almacenan, procesan y la distribuyen, priorizando a recién nacidos vulnerables.

En los bancos de leche humana se recolecta y se pasteuriza la leche donada para que esté en condiciones de ser administrada a los y las bebés hospitalizados que la requieran.

Está comprobado que la leche humana es el mejor alimento y el único que necesitan los y las bebés durante los primeros seis meses de vida. Sin embargo, hay situaciones que impiden que la reciban.

La donación posibilita el acceso a la inmunización, los nutrientes y beneficios que solo brinda la leche de la propia especie.

Según la OMS, “la lactancia materna y la leche humana donada y pasteurizada a través de los bancos, constituyen la estrategia de mayor impacto en la reducción de la mortalidad infantil en el mundo”.

El primer banco de leche de la Argentina fue el del Hospital San Martín de La Plata, creado en 2007. Luego le siguieron el de la Maternidad Sardá, en la Ciudad de Buenos Aires (2009) y el del Hospital Perrando, en Chaco (2009).

Funcionan también en:

♦ Hospital Materno Neonatal, Córdoba (2009)

♦ Hospital Luis Lagomaggiore, Mendoza (2011)

♦ Hospital Luis Lagomaggiore, Mendoza (2011)

♦ Hospital Francisco López Lima, en General Roca, Río Negro (2018)

♦ Hospital Materno Neonatal Eloísa Torrent de Vidal, Corrientes (2018)

♦ Hospital Evita Pueblo, en Berazategui, provincia de Buenos Aires (2021).

Las voluntarias y voluntarios de este programa impulsan la idea de que sea un derecho universal, como la donación de sangre y órganos; y bregan por la instalación de bancos de leche humana en todo el país.