En la mayoría de los pacientes, el coronavirus se transita con un cuadro moderado y no requiere hospitalización. Sin embargo, se pueden experimentar secuelas conocidas como COVID prolongado.
Se descubrió que hay pacientes que desarrollan síntomas cardíacos persistentes, como la intolerancia al ejercicio, la taquicardia y el dolor torácico.
Investigadores del Hospital Universitario de Frankfurt demostraron que la inflamación miocárdica puede durar más de tres meses, luego de padecer la infección.
Incluso, los síntomas pueden empeorar y en algunos pacientes el edema puede persistir más de un año.
Los individuos sintomáticos presentaban frecuencias cardíacas más altas, valores de imagen más elevados o acumulación de agentes de contraste, que denotaban una afectación cardíaca inflamatoria.
El 52% de la población estudiada eran mujeres. El 73% de los participantes informó que tuvo síntomas cardíacos.
El informe señala que “la inflamación cardiovascular subclínica se reconoce cada vez más como un factor de riesgo en afecciones sistémicas autoinmunes crónicas” y es necesario investigar los resultados a largo plazo.