La agudeza cognitiva tiende a declinar entre los 30 y los 40 años, agravándose con la edad.

Científicos de la Universidad de Oxford encontraron una forma sencilla de hacer que el cerebro funcione como si fuera 30 años más joven.

El estudio muestra que el declive cognitivo podría estar relacionado más con la falta de aprendizaje que con factores biológicos.

El experimento involucró a adultos de entre 58 y 86 años que participaron en clases semanales de canto, dibujo y un nuevo idioma durante tres meses.

Los resultados fueron sorprendentes, ya que mejoraron la memoria y la atención de los participantes de manera drástica, pareciéndose a personas 30 años más jóvenes.

Los efectos positivos continuaron mucho después de que terminaron las clases, debido a la estimulación continua del aprendizaje.

Este estudio sugiere que el aprendizaje constante puede rejuvenecer la mente en adultos mayores y desafía la creencia de que el declive cognitivo es inevitable con la edad.