Las redes sociales, aunque son beneficiosas para la comunicación, representan riesgos como la explotación sexual, sextorsión y ciberacoso, especialmente para niños y adolescentes.

En los últimos años, la inteligencia artificial (IA) se ha utilizado para crear fotos íntimas falsas de menores, contribuyendo al aumento de estafas y explotación en línea.

De acuerdo con datos recientes del Centro Nacional para Menores Desaparecidos y Explotados de Estados Unidos (NCMEC), en 2022 se registraron más de 32 millones de denuncias sobre explotación sexual infantil a nivel global.

A finales de 2022, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) lanzó una alerta de seguridad pública sobre una “explosión” de esquemas de sextorsión dirigidos a niñas, niños y adolescentes. Asimismo, el número de denuncias recibidas por el NCMEC aumentaron un 7200% entre 2021 y 2022.

Los niños suelen obtener su primer celular a los 10 años, mucho antes de lo recomendado por expertos y los depredadores en línea acorralan a los menores para obtener imágenes inapropiadas en cuestión de minutos.

Alrededor del 40% de niños y adolescentes experimentan problemas de interacción en redes, lo que puede llevar a consecuencias graves como depresión.

Un estudio de WeProtect Global Alliance evidenció la velocidad con la que los abusadores pueden captar a menores en entornos digitales.

Según el informe, “estos depredadores son capaces de acorralar a sus víctimas en conversaciones de alto riesgo en tan solo 19 segundos desde el primer mensaje, con un tiempo medio de captación de 45 minutos”.

Los expertos recomiendan que los padres supervisen el uso de redes sociales y fomenten un uso responsable, equilibrando la tecnología con el juego físico y socialización. Para ello, es esencial que los adultos eduquen a los menores sobre el uso seguro y responsable de la tecnología.

En casos de ciberacoso o filtración de imágenes íntimas, los especialistas advierten que la clave es no culpar a los niños y actuar de manera constructiva para protegerlos.