Un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Mujeres Ewha, en Seúl, Corea del Sur, y publicado en la revista Physiology & Behavior, identificó que comer después de las 9:00 p.m., puede tener graves consecuencias para la salud metabólica y aumentar el riesgo de obesidad.

Los investigadores hallaron que aquellos que consumían alimentos más allá de las 9:00 p.m. tenían un 20% más de probabilidades de desarrollar obesidad.

Este incremento en el riesgo era aún mayor en hombres, quienes presentaban un aumento del 34% en comparación con otros grupos.

En el caso de las mujeres, aunque el porcentaje global fue menor, se observó un patrón claro de acumulación de grasa abdominal, un indicador crítico de riesgo metabólico y cardiovascular.

Según explican los expertos, estos se debe a que durante las horas nocturnas, el reloj biológico del cuerpo, que regula procesos hormonales claves, no está optimizado para la digestión y el metabolismo de alimentos, especialmente aquellos ricos en calorías.

Comer tarde no solo aumenta el riesgo de obesidad, sino que también puede predisponer al cuerpo a otras complicaciones, como resistencia a la insulina, inflamación crónica y mayores niveles de colesterol LDL, conocido como “colesterol malo”.

Este punto ha sido corroborado por múltiples investigaciones, como un estudio del American Journal of Clinical Nutrition, que señaló que la sensibilidad a la insulina es más alta durante el día, permitiendo un mejor procesamiento de los carbohidratos.

Además, los horarios de las comidas también pueden influir en la microbiota intestinal, el conjunto de bacterias que habita en el sistema digestivo y que juega un papel crucial en la salud general.