Una fuente del Pentágono informó que los residentes están regresando a Kiev y Chernihiv, ya que las fuerzas rusas cambiaron su enfoque de la ofensiva terrestre.

Desde el comienzo de la guerra, Rusia lanzó más de 1.500 misiles al territorio ucraniano, señaló un alto funcionario de defensa de EEUU. El despliegue tuvo un gran costo para las tropas rusas.

“No está claro cuánto tardará Rusia en reacondicionar las fuerzas que abandonaron las áreas de Kiev y Chernihiv porque algunas unidades están mucho más devastadas que otras”, reveló.

La misma fuente explicó que no queda nada en las unidades terrestres rusas que abandonaron Ucrania, excepto algunas tropas y una pequeña cantidad de vehículos.

El reabastecimiento ruso aún podría ser difícil, incluso en Bielorrusia. Los funcionarios estadounidenses no creen que las tropas hayan resuelto los problemas de logística y mantenimiento.

Rusia todavía tiene entre el 80 y 85% de sus soldados y el equipo de combate que desplegó inicialmente para la invasión, según el alto funcionario de defensa de EEUU.

Las fuerzas de Putin están bajo una gran presión en varias ciudades; mientras EEUU y otros países aceleran la transferencia de armas y suministros a Ucrania.

En el comienzo de la invasión, Putin había expresado que el propósito era “desmilitarizar” y “desnazificar” al gobierno, así como “liberar” el Donbás.

Rusia desplegó más de 150.000 soldados en las fronteras de Ucrania y luego los empujó hacia diversos objetivos, en lugar de concentrarse en un punto estratégico.

Los ucranianos presentaron una resistencia más dura de lo que esperaba Putin, y las fuerzas rusas sufrieron una logística débil y una decaída moral.