Una científica argentina advirtió sobre los peligros de la presencia del arsénico que se encuentra en la corteza de la tierra y sobre cómo prevenir la contaminación del agua en Latinoamérica. ¿Qué dijo?

El arsénico es un metaloide que está en la naturaleza. Se encuentra presente en cantidades abundantes en la corteza de la Tierra y es una amenaza para la salud humana.

Aproximadamente 14 millones de personas están expuestas ya sea por el consumo de agua o la contaminación. Con los años, puede producir desde cáncer hasta infartos.

Pero el mayor desafío para los investigadores es que aún no está visibilizada como un verdadero problema de salud pública. Aún se necesita del compromiso de las autoridades políticas de todos los países para empezar a dar respuestas.

En América Latina, el problema de la contaminación por arsénico afecta a 14 países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Perú y Uruguay.

Los efectos sobre la salud por la toxicidad crónica del arsénico incluyen una serie de manifestaciones clínicas llamadas “arsenicosis”, es decir, lesiones en la piel que pueden derivar en varios tipos de cáncer.

El trastorno puede estar asociado a otras enfermedades o efectos neurológicos, gastrointestinales, hematológicos, patologías perinatales y otras manifestaciones clínicas.

Pueden ser:

Inmunológicas

Efectos vasculares, incluyendo infartos e hipertensión

Diabetes

Aborto

Bajo peso al nacer

Hiperqueratosis e hiperpigmentación.

Aún falta resta mucho que hacer para que realmente se aborde la problemática y que menos personas queden expuestas a este tipo de problema ambiental.

La Organización Mundial de la Salud recomienda un nivel máximo de 10 microgramos por litro de arsénico en agua de bebida. También la Agencia Ambiental de los Estados Unidos ha fijado esa cantidad.