En una zona cercana a la ciudad china de Xi’an, un grupo de campesinos se topó en 1974 con uno de los tesoros históricos mejor conservados de Asia.
Allí se encontraba la tumba del primer emperador de China, Qin Shi Huang. Bajo su gobierno (221-206 a.C.) se había unificado por primeravez el país.
Su importancia quedó manifiesta en su tumba, que hace miles de años es custodiada por soldados tallados en tamaño natural.
El “Ejército de Terracota” consta de 8.000 guerreros producidos a escala industrial y distribuidos en tres fosas, con sus caballos y armas de bronce.
El emperador lo mandó a construir cuando asumió el trono, a los 13 años. Pidió que dedicaran tiempo a los detalles: todos los guerreros tenían que tener rasgos diferentes.
Cuando murió hubo una revueltay las tropas rebeldes saquearon la tumba. Se cree que hasta intentaron quemar a los guerreros.
Con el tiempo, la tumba quedó en el olvido y se cubrió por tierra y vegetación.
Zhao Kangmin, el primer arqueólogo encargado del proyecto, temía que el gobierno ordenara destruirlas por ser “cosas del pasado que atentaban contra la purificación de la sociedad”.
Pero ocurrió lo contrario: las autoridades del Partido Comunista pusieron a su disposición todo lo necesario para que continúe con el extenso trabajo.
Es el descubrimiento arqueológico de mayor importancia del siglo XX.