En Alemania se desató una inusual pelea entre el gobierno y ecologistas climáticos por una aldea abandonada.
¿Qué está pasando?
La policía irrumpió en Lutzerath, un pueblo ubicado en el oeste de ese país. Allí se encontraban activistas para impedir la demolición de viviendas, de cara a la ampliación de una mina de carbón.
Tras la toma, los agentes antidisturbios irrumpieron en lo que se ha convertido en una sede de debate climático. Los manifestantes lanzaron piedras y fuegos artificiales contra la policía.
Los ecologistas afirman que arrasar el pueblo para ampliar la mina de carbón de Garzweiler provocaría enormes emisiones de gases de efecto invernadero.
Mientras tanto, el gobierno y la empresa de servicios públicos RWE aseguran que el carbón que se encuentra allí es necesario para garantizar la seguridad energética de Alemania.
La empresa llegó a un acuerdo con el gobierno regional para destruir el pueblo a cambio de poner fin al uso del carbón para 2030, en lugar de 2038. Los manifestantes se niegan a acatar la sentencia judicial, pero fueron desalojados.