Miles de personas intentan cada año llegar a Europa desde África y Asia, a través del Mar Mediterráneo.  Lo hacen en botes precarios y superpoblados que, muchas veces, se hunden antes de llegar a destino.

Según ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, la pandemia y el cierre de fronteras afectaron los flujos migratorios. Muchos recurrieron a traficantes para intentar llegar a Europa.

En 2021, más de 3.000 migrantes que trataban de alcanzar Europa murieron en el mar, según informó la ONU. Es decir, el doble que el año anterior.

De ese total, 1.924 fueron declarados muertos o desaparecidos en las rutas del Mediterráneo, mientras que otros 1.153 lo hicieron en la ruta del noroeste de África hacia las Islas Canarias.

ACNUR indica que 53.323 personas llegaron a Italia por mar el año pasado, es decir, 83% más que el anterior.

Además, se produjo un aumento del 61% en las salidas por mar desde Túnez en comparación a 2020 y un aumento del 150% desde Libia.

El Mediterráneo es la ruta migratoria más mortal del mundo. Desde 2014, el proyecto Migrantes Desaparecidos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) registró 17.000 muertos y desaparecidos.

Sin embargo, ACNUR indicó que las rutas terrestres también resultan peligrosas. Muchos mueren cruzando el desierto o son retenidos en cautividad por traficantes o contrabandistas.

Los migrantes que buscan llegar a Europa no se enfrentan solo a la muerte, sino también a:

– Detenciones ilegales y arbitrarias – Violencias sexuales – Trabajo forzado – Matrimonio forzado

En los próximos años, la situación podría empeorar debido a la inestabilidad política, los conflictos, el deterioro de las condiciones socioeconómicas y el cambio climático.