Fue el nazi más sádico.  Cuáles fueron sus espantosos experimentos y por qué tenía obsesión con los gemelos.

El médico nazi, recordado como el “ángel de la muerte”, experimentaba con niños y adultos.  Les inyectaba nafta en las venas y químicos en los ojos.

Su objetivo era que los niños cambiaran el color de sus ojos y sean azules ya que consideraba que eran la

“perfección de la raza”.

Para esto usó a miles de personas a las que luego descartaba en las cámaras de gas de Auschwitz.  Les inyectaba en las venas fenoles, cloroformo, insecticidas y nafta sólo para saber qué pasaba.

Mengele era el horror humano que se aprovechaba de la guerra.  Un monstruo honrado como médico que resultó un criminal en los campos nazis.

Su fanatismo por la genética lo llevó a una obsesión por los gemelos. Sus investigaciones estaban destinadas a demostrar la supremacía de la denominada raza aria.

Eli Rosenbaum, director de Investigaciones Especiales de Justicia de EEUU dijo:  “Fuimos completamente sobrepasados por su monstruosidad. No creo que Mengele tuviera remordimientos por lo que hacía”.

Mengele fue el monstruo más famoso y el más sádico, pero no el único.  Su principal objetivo era generar la mayor cantidad de soldados a futuro para el Reich de Hitler.

Fue un hábil fugitivo eterno, protegido por las autoridades de Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil, donde vivió desde que huyó de Alemania.

Murió impune a los 67 años de un derrame cerebral y sus restos, aunque parezcan una paradoja, están a disposición de los estudiantes de medicina forense.