Kalinka Bamberski murió en 1982, a los 14 años. No tenía problemas de salud preexistentes. Su padre nunca confió en la versión oficial y luchó durante 27 años para encontrar la verdad.

“El asesino de mi hija”, es un film de Netflix basado en una historia real.  La lucha de un padre que dejó su carrera profesional e invirtió mucho dinero y tiempo para que la causa por la muerte de su hija siga vigente.

André Bamberski se casó con Daniéle y, fruto de esa relación, nacieron Kalinka y Nicolás. Años más tarde, ante las sospechas de una infidelidad de la mujer, el matrimonio se terminó.

Danièle se fue a vivir a Lindenau, Alemania, y se casó con su amante: Dieter Krombach, un reconocido cardiólogo. Fue allí donde años después encontraron a Kalinka muerta en la cama.

La primera versión Krombach, el padrastro, declaró que le había proporcionado a la niña una inyección preparada con hierro y cobalto para prolongar el bronceado.  A la mañana siguiente, la hallaron muerta.

La niña tenía rigidez cadavérica. Su padrastro sugirió que había fallecido por insolación. Pero su padre no creyó la hipótesis.

¿Cuáles eran las sospechas? En la autopsia encontraron una leve lastimadura en el lado derecho de la vulva. Además, sangre fresca en sus genitales y una sustancia blancuzca en su vagina.

Krombach era un profesional competente. Su declaración mareó a los detectives y la investigación quedó trunca. Tras la lucha del padre, años más tarde, se realizó la exhumación del cuerpo.

¿Por qué sospechaba Kalinka?  Krombach ya había sido investigado por la muerte de su primera esposa, a la que también le había dado inyecciones, pero nadie había presentado cargos.

Una nueva autopsia arrojó que los genitales habían desaparecido del cadáver y, sin ningún tipo de pruebas para condenar, el padrastro de la joven seguiría libre.

Sin embargo, en 1997 apareció una mujer que aseguró que el doctor Krombach la había violado en su consultorio cuando tenía 16 años El acusado lo admitió frente al estrado y le quitaron la matrícula.

Como no había sido juzgado aún por la muerte de su hija, André Bamberski decidió ejecutar un plan: llevar al cardiólogo alemán a Francia para que allí sea sentenciado y, para lograrlo, lo secuestró.

Finalmente, el pedófilo, violador serial y asesino fue condenado en Francia, el 22 de octubre de 2011.  Lo sentenciaron a 15 años de cárcel por haber causado la muerte de Kalinka, tras 27 años de lucha.