Según un análisis realizado por la Clínica Cleveland, estos frutos ayudan a proteger el ADN del daño, un aspecto fundamental para mantener la integridad y función de las células a lo largo del tiempo. Los antioxidantes presentes en los arándanos neutralizan los radicales libres, moléculas inestables que causan daños y promueven el envejecimiento.
Formas de consumo: – Licuados: Mezclar con frutas, leche, yogur o semillas de chía. – Ensaladas: Incorporarlos frescos con hojas verdes, nueces y aderezos ligeros. – Postres: Utilizarlos en tartas, muffins y otros dulces. – Cereales y avena: Agregarlos frescos o secos. – Jugos: Prepararlos en licuadora con agua, limón y endulzante.