En 1992, un estudiante de paisajismo descubrió en el bosque de Brandeburgo una esvástica enorme. ¿Cuáles son las versiones sobre su origen y cómo fue la difícil tarea de borrarla?

Ökoland Dederow descubrió en la vieja Alemania del Este, a unos cien kilómetros de Berlín, a un grupo de 140 alerces plantados en el medio de un bosque de pinos que formaban el símbolo del nazismo.

Una de las particularidades de los alerces es que, a diferencia de los pinos, cambian de color en otoño y en primavera.  Sólo se podía ver el dibujo durante esas dos estaciones y desde el aire.

Mediante la medición de los árboles, los especialistas llegaron a la conclusión que habían sido plantados en la década de 1930, en los años del ascenso de Adolf Hitler al poder.

El símbolo era un claro homenaje a Adolf Hitler. No se ha encontrado documentación, pero la versión más popular es que se trató de un regalo de cumpleaños.

Otra versión sostiene que el regalo era de un empresario nazi atento a la “pasión ecologista” del Führer, centrada en el cuidado de todos los frutos de la tierra germana.

A raíz de esto un agricultor de la zona relató que cuando era niño un guardabosque le había pagado para que plantara los alerces en lugares marcados, pero que él nunca se dio cuenta del diseño.

Si bien se quería eliminar el símbolo, la idea no era matar a todos los árboles. Se hizo un primer intento talando 43 alerces.

Finalmente, algunos de los propietarios de los campos dieron permiso para talar otros 25 alerces y así el símbolo del nazismo quedó totalmente desfigurado en el 2000.