El último informe de ACNUR, la agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, reveló cifras alarmantes: unas 101 millones de personas escapan de sus países de origen para intentar sobrevivir.

Dictaduras, guerras, ciudades devastadas, economías destrozadas y miles de muertos inocentes por día son algunas de las postales que entrega el mundo a cada hora y que son, muchas veces, olvidadas.

A 11 años del inicio de la guerra civil, un 80% de la población se encuentra en situación de pobreza y más de 13 millones de personas requieren ayuda humanitaria.

5,6 millones de personas encontraron asilo en otros países, principalmente en Turquía, Jordania y Líbano. Pero muchos mueren en el camino. Además, hay 6,7 millones de desplazados internos.

Los sirios que residen en la Unión Europea denuncian sus condiciones de vida y reclaman un trato similar al que reciben los ucranianos que escaparon de la invasión rusa.

En los últimos ocho años, seis millones de personas dejaron sus hogares. El 85% emigró a países de América Latina y el Caribe, sin perspectivas de retorno a corto o mediano plazo.

Con frecuencia grupos de venezolanos mueren intentando cruzar la selva del Darién, entre Colombia y Panamá, con el objetivo de llegar a Estados Unidos.

Desde que comenzó la guerra en febrero, el 28% de los ucranianos -más de 12 millones de personas- debió escapar de las bombas y buscar un nuevo lugar donde vivir.

Cerca de cinco millones buscaron asilo en diferentes países de Europa como Polonia, República Checa, Moldavia y Rumania. Sueñan con regresar a Ucrania lo antes posible.