El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, firmó una orden ejecutiva sobre Inteligencia Artificial (IA), considerándola la tecnología más importante en la actualidad.
Se trata de la iniciativa más ambiciosa del gobierno estadounidense para estimular la innovación y abordar la preocupación de que la floreciente tecnología pueda exacerbar los prejuicios, desplazar a los trabajadores y socavar la seguridad nacional.
La regulación abarca la supervisión del uso de IA en sectores como educación, atención médica y defensa, así como la exigencia de etiquetado de contenidos generados por IA.
EE. UU. busca liderar la regulación de la IA a nivel global, mostrando un enfoque diferente al del Reino Unido en su postura regulatoria.
Esta acción se da en un contexto de esfuerzos similares de otros países y organizaciones, como la Unión Europea y el G-7, para establecer directrices y regulaciones en el campo de la IA.
La orden también aborda la inmigración altamente calificada y suaviza las barreras para atraer talento en Inteligencia Artificial a EEUU.
A pesar de su audacia, la orden enfrenta varios desafíos y tiene un impacto limitado en el sector privado.