Descubrieron que comían repetidamente lo mismo en el desayuno y estaban felices de hacerlo.
Investigadores analizaron los hábitos alimenticios diarios de 1275 voluntarios estadounidenses y 2624 franceses.
Según explican los expertos, los impulsores psicológicos, biológicos y culturales dan forma a las expectativas para las comidas.
Estos factores y el entusiasmo propio por comer se modifican durante el día, pero no suele pasar eso durante la mañana.¿Por qué?
Las opciones de desayuno frecuentemente reflejan necesidades utilitarias: los alimentos suelen ser simples, rápidos y fáciles de preparar y comer.
Se valoran por el aumento de calorías que revive el cuerpo y el cerebro después de una noche de descanso.
Es por eso que cuando las personas encuentran una opción de desayuno que les gusta, según un reciente estudio científico, lo mantienen día tras día.
♦ 68% desayunaban los mismos alimentos al menos dos veces en una semana.
El estudio
El estudio
♦ Los franceses con más frecuencia que los estadounidenses (73% y 52%, respectivamente).
♦ Solo el 9% de las personas repitió una cena que ya había comido y esta reiteración fue mayor para los norteamericanos (16%) frente a los galos (6%).
La biología y los ritmos circadianos también son importantes. Las personas tienden a estar más alertas al comienzo del día y más satisfechas con una elección de comida en la que no tienen que pensar demasiado.
Otro factor a tener en cuenta son las prácticas laborales. Muchas personas tienen menos tiempo para seleccionar, preparar y consumir sus desayunos, en comparación con almuerzos o cenas.
El análisis mostró que los fines de semana, las personas esperaban que el desayuno fuera más placentero e introducían más variedad en el menú.
Expertos advierten que haciendo unos mínimos cambios “el desayuno puede volverse mucho más agradable, lo que puede ayudar a establecer un tono más positivo para el resto del día”.