Investigadores encontraron microplásticos en el cerebro, incluida la corteza frontal y el bulbo olfatorio, lo que sugiere que pueden atravesar la barrera hematoencefálica. Estudios en ratones indican que la exposición a estas partículas podría causar cambios cognitivos y daños cerebrales similares a los primeros signos del Alzheimer, aunque aún no se ha demostrado en humanos.