Protagonizó uno de los mayores escándalos de la historia del deporte. Sufrió violencia de su madre y abusos de su esposo. Su vida fue llevada a la pantalla grande.
Su historia fue llevado a la pantalla grande. “Yo, Tonya” es un drama biográfico de la deportista que marcó el mundo del patinaje sobre hielo. La película estrenada en 2017 fue protagonizada por Margot Robbie.
Harding es conocida como la segunda en la historia capaz de completar un salto triple axel en un torneo. Tenía todo el talento para ser una estrella, pero quedó envuelta en un gran escándalo.
Fue llevada a su primera clase de patinaje artístico a los tres años y allí descubrió que era un espacio en el que podría refugiarse de un hogar con graves problemas.
Por el deporte dejó sus estudios y se ganaba la vida como camarera. Además, cosía a mano los trajes de patinadora. Así llegó a ser campeona de EEUU en 1991.
Sin embargo, Tonya arrastraba un problema físico: sufría asma y se engripaba fácilmente. Si bien su patinaje libre era poderoso, esto repercutió mucho en sus figuras obligatorias.
En enero de 1994 tuvo una nueva oportunidad para demostrarle al mundo su gran talento: las clasificaciones para los Juegos Olímpicos de invierno. Allí debía enfrentar a una gran rival: su compatriota Nancy Kerrigan.
Crédito: TIME
Pero un extraño ataque a Nancy la dejó fuera del certamen. Todas las sospechas cayeron sobre Harding, ya que los agresores estaban conectados con su marido Jeff Gillooly.
Crédito: Juegos Olímpicos
The New York Times sostuvo que lo ocurrido el 6 de enero de 1994 fue “uno de los mayores escándalos de la historia del deporte” del país. Kerrigan terminó siendo tapa de revistas como Time o Newsweek.
Si bien siempre sostuvo su inocencia, Harding recibió tres años de libertad condicional, le asignaron 500 horas de servicio comunitario, 100.000 dólares de multa y debió renunciar a la Asociación de Patinaje Artístico de EEUU.