La joven activista sueca se convirtió en la voz de millones de jóvenes en su lucha por un planeta mejor.
Pero pocos saben lo difícil que fue su infancia, marcada por el acoso escolar y el autismo.
Greta es la mayor de dos hijas y creció en Estocolmo. De niña mostró su faceta más artística: estudió piano, ballet y teatro. Es buena estudiante, como tantos otros chicos.
Thunberg veía documentales sobre el deshielo del Ártico y el futuro de los osos polares y sobre los mamíferos marinos repletos de plástico.
Pero a diferencia del resto, ella no pudo olvidar el tema.
Me afectó sobremanera. Comencé a pensar en eso todo el tiempo y me puse muy triste. Esas imágenes se quedaron grabadas en mi mente”.
A los 11 años comenzó su crisis, antes de ser diagnosticada con síndrome de Asperger.
Greta había dejado el piano, ya no reía, no hablaba y no comía. "Lloraba todo el tiempo", reveló su madre Ernman.
Luego de ser diagnosticada con Asperger, su estado mejoró.
Tras el despertar de su consciencia ambiental, Greta planificó su huelga delante del parlamento sueco.
Volvió a estar enérgica y contenta.
¿Qué es exactamente este trastorno?
Hans Asperger, un pediatra austríaco, describió que quienes lo padecen son incomprendidos por su dificultad para la comunicación no verbal y la interacción social.
Thunberg, admitió que su pasión por su lucha se debió a ver el mundo de forma clara. Además, considera su condición médica como “un superpoder” que le ha ayudado a darse cuenta del problema climático.
Además, Greta marcó la limitación de recursos para tratar el autismo y llamó a sus seguidores a unirse para concientizar: “No es una enfermedad, solo significa que eres un poco diferente a los demás".
Tengo Asperger y eso significa que a veces soy un poco diferente de la norma. Y, en ciertas circunstancias, ser diferente es un superpoder” Greta Thunberg