Joseph Pilates nació en Alemania en 1883 y fue un prisionero de la Primera Guerra Mundial. Sus observaciones en el campo de Knockaloe lo llevaron a crear un sistema fitness que se utiliza hasta ahora.

El 4 de agosto de 1914, el Reino Unido le declaró la guerra a Alemania. Al día siguiente, el parlamento aprobó la Ley de Restricción de Extranjeros. La norma ordenaba que se registraran ante la policía.

Por entonces había unos 60 mil alemanes residiendo en las islas. Los que estaban en edad de servir en el ejército fueron considerados sospechosos. Entre ellos estaba Joseph Hubertus Pilates.

De pequeño tenía una serie de problemas de salud: raquitismo, asma y fiebre reumática. También sufría bullying. Por eso, su padre comenzó a llevarlo al gimnasio. Con los años, se transformó en un muchacho fornido.

Con la llegada de la guerra fue arrestado, catalogado como posible espía; y lo llevaron al campo de prisioneros de Knockaloe, en la Isla de Man.

La falta de comida hizo que su trabajado estado físico decayera. Por eso, Pilates convenció a sus compañeros de comenzar a ejercitarse “como los gatos”, estirándose.

Fue designado para trabajar en el hospital del campo de prisioneros. En el limitado espacio de las camas comenzó a ejercitar a inválidos y a quienes debían rehabilitarse.

“Tuve mucho tiempo para inventar sillas, camas y equipos de ejercicios mientras estuve detenido en la Isla de Man”, expresó. Luego del final de la guerra, el 22 de marzo de 1919 fue liberado.

Un año después arribó a Nueva York. Pilates abrió un gimnasio y comenzó a entrenar a sus alumnos con el método que revolucionó la forma de hacer ejercicio y que, luego de 100 años, millones de personas siguen practicando.