La terminal de Santa Elena costó más de US$ 300 millones, es muy peligroso y casi no recibe pasajeros.
Cuáles son las razones del extraño fenómeno y los detalles de su construcción.
Durante muchos años, la única manera de llegar a la isla de Inglaterra era en barco.
El viaje partía desde Ciudad del Cabo en un trayecto que duraba 5 días.
En 2001 apareció la opción de construir un aeropuerto que prometía cambiar la realidad de Santa Elena y comunicar a esta pequeña isla con el resto del mundo.
Pero no salió como esperaban. Los vuelos de prueba arrojaron que los vientos y la presencia de montañas cercanas provocaban un fenómeno conocido como “cizalladura”.
Los vientos eran el problema principal: eran tan fuertes que representaban un verdadero riesgo. Se estima que entre 1964 y 1985, este fenómeno causó 26 accidentes aéreos en EE.UU.
La construcción del aeropuerto de Santa Elena significó un gasto de 285 millones de libras (US$ 368 millones). De allí surgió el apodo del “más inútil del mundo”.
Un informe aseguró que las condiciones climáticas no habían sido previstas, lo que resultó una desilusión para los habitantes de la isla, que tenían la esperanza de convertirse en un destino turístico.
Sin embargo, en mayo de 2017 la compañía aérea Airlink se hizo con el contrato para explotar la ruta Johannesburgo-Santa Elena.
Hoy el aeropuerto se encuentra abierto y recibe vuelos operados por Titan Airways. El sueño de que Santa Elena se posicione como un destino turístico sigue intacto.