Unos 53.000 rusos entraron en la Unión Europea (UE) durante la semana del 26 de septiembre al 2 de octubre, según un informe de la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex).

Ya son 120.000 los ciudadanos que huyeron a Europa desde el llamamiento de Vladimir Putin a sumarse al ejército ruso.

Frontex vaticina un descenso en este número por dos factores: la estricta política de visados de Bruselas y controles gubernamentales rusos para evitar que los hombres en edad militar se vayan.

Desde la invasión a Ucrania, más de 1.356.000 rusos entraron por tierra en la UE, mientras que unos 1.314.000 regresaron a Rusia por fronteras terrestres, lo que arroja un saldo de 42.000 permanencias.

El número más alto llegó a través de Finlandia (29.000), seguido de Lituania y Estonia. Ello se debe posiblemente al hecho de que Finlandia fue el país fronterizo que menos trabas imponía.

Polonia, Lituania, Letonia y Estonia introdujeron restricciones a la entrada de ciudadanos rusos que viajen únicamente con fines turísticos o de ocio.

En el caso de que Moscú decida cerrar las fronteras rusas para impedir la salida de posibles reclutas, se estima que se producirá un aumento en los cruces fronterizos ilegales.