En Ecuador, la pandemia también ha provocado una crisis en la infancia.

Se estima que el retroceso es de una década, según un estudio global de Unicef.

Se han puesto en peligro décadas de progreso en materia de la salud, acceso a la educación, nutrición y protección de la infancia.

Aumentó la pobreza, se arraigó la desigualdad y se pusieron en peligro los derechos de los niños en niveles que no se habían visto antes.

Unicef estima que, en el mejor escenario, se necesitarán entre

siete y ocho años para recuperar lo perdido.

“La profunda disparidad en la recuperación de la pandemia está ampliando la brecha entre los países más ricos y los más pobres”,

alertan desde el organismo internacional.

En el caso de Ecuador,

deben sobrevivir con menos de USD 84,7 por mes.

Esto ha generado mayor dificultad para acceder a alimentos nutritivos.

3 de cada 10 personas

El porcentaje de niños y niñas que viven en una situación de pobreza ha aumentado del

46% al 48% antes de la pandemia, hasta cerca del 52% en 2021

Se estima que el porcentaje de niños en hogares con pobreza aumentó del 32% en 2019 al 35% en 2021.

El informe alerta que 50 millones de niños padecen emaciación, la forma de malnutrición más letal. Esta cifra, explica Unicef, podría aumentar en 9 millones para 2022 debido a los efectos de la pandemia.

En Ecuador, la desnutrición crónica infantil es considerada uno de los principales problemas de salud pública.  Tres de cada 10 niños menores de 2 años la padecen.

Después de Guatemala, es el segundo país con mayor porcentaje de desnutrición en América Latina y el Caribe.

Para Unicef es necesario que los gobiernos inviertan en protección social, capital humano y gasto público para lograr una recuperación que incluya a todos y cuyo eje principal sea la niñez.

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