Ryan nació el 12 de noviembre de 1980 en London, Canadá. Creció en una familia mormona. Es hijo de Donna y Thomas. Desde niño soñaba con estar en la pantalla y lo consiguió.
Su infancia no fue fácil. Sus padres se separaron cuando él tenía 13 años y con ello comenzaron las burlas de sus compañeros de clase. Esto repercutió en su vida diaria, en el colegio y sus actividades.
“Me estaba volviendo loco por los gritos que se escuchaban todo el tiempo. Había algo en mi cabeza que estaba haciendo cortocircuito. Había malos tratos entre ellos y abuso de alcohol”, aseguró el actor.
De adolescente era un ferviente seguidor de "Rambo", personaje interpretado por Sylvester Stallone. Resolvía todos los conflictos a golpes de puños. Por eso, fue tildado de problemático en el colegio
“Me resultaba muy difícil aprender cosas que para el resto eran de lo más sencillas, y por eso me llevaron a clases de educación especial”, contó Ryan en una entrevista.
Más allá de lo que ocurría en la escuela, nunca dejó de lado la actuación. A los 12 años llegó su primera oportunidad: Mickey Mouse Club. Allí terminó firmando un contrato de dos años con Disney Channel.
Ryan cruzó la frontera y se mudó a Orlando, Estados Unidos. A pesar de no obtener los papeles que quería, nunca abandonó y siguió incansablemente la senda artística.
En 2004 Gosling se lució y tocó el cielo con las manos tras su desempeño en Diario de una pasión, donde reafirmó el gran talento que llevaba adentro.
En 2011 conoció a Eva Mendes y juntos fueron padres de Esmeralda y Amanda, con quienes el actor busca pasar la mayor cantidad de tiempo posible para no repetir su infancia.
Hoy, a los 41 años, transita la madurez profesional, con una película en Netflix y la apuesta del Ken de Barbie. Pero también la personal; esa que tanto le costó alcanzar.