El COVID provocó modificaciones profundas en los hábitos cotidianos, en las relaciones laborales, sociales y familiares. Además, tuvo efectos en la salud mental.
Según un informe científico publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) este año, “la prevalencia mundial de la ansiedad y la depresión aumentó un 25%”gracias a la pandemia”.
El confinamiento tuvo un impacto importante en las relaciones familiares. Hubo un aumento de consultas de terapia de pareja. En algunos lugares se incrementó hasta un 400%, señalaron los especialistas.
También se evidenció la ausencia de los adultos mayoresen las dinámicas familiares.
Algunos de los niños y jóvenes enperiodos bisagra, como al iniciar una nueva etapa de estudios, tuvieron sentimientos de “encierro” en la vida familiar y esto interrumpió el proceso de socialización natural.
Los pandemials: la generación que nació durante el COVID.El virus marcó sus primeras sensaciones de forma atípica, con un nucleo parental muy presente y sin contacto con otros.
La pandemia modificó las prácticas humanas, en la educación, la crianza y el juego infantil.Pero resignificó espacios, como pasar más tiempo al aire libre y la inclusión a la tecnología.
Sin embargo, los especialistas diferenciaron las conductas de adaptación que, al terminar, volverán al sistema anterior. Frente a los cambios culturales,que perdurarán en el tiempo.
Es parte de un proceso que venía dándose con el impulso de las ventas online.
En el ámbito laboral,la virtualidad y el trabajoremoto llegaron para quedarse.
Es que la tecnología permite la interacción a nivel mundial, a un clic de distancia. En cambio, hacer un almuerzo familiar un domingo “es muy difícil que se modifique” por ser una costumbre cultural, analizan los expertos.