El ataque ruso a Ucrania causó daños inmensos, con edificios reducidos a escombros y otros que aún continúan en llamas.
Los bombardeos sobre Borodyanka, a 45 kilómetros de Kiev, son impactantes. Las zonas residenciales quedaron destruídas.
La Unesco exigió a Rusia que “cese de manera inmediata” los ataques en Ucrania contra escuelas, universidades, lugares de memoria del Holocausto e infraestructuras de comunicación.
El presidente ucraniano recalcó que el Ejército ruso está atacando con artillería y misiles y esto supone “un reconocimiento de que no han podido hacer nada significativo” durante la invasión.
La Guardia Nacional de Ucrania aseguró que las fuerzas nacionales “están empujando al enemigo” hacia la frontera con Rusia en el marco de los combates en los alrededores de la capital.
Al menos 227 civiles fallecieron y otros 525 resultaron heridos desde el inicio del conflicto, según la ONU. Francia alertó que en Ucrania “lo peor está por llegar”.
El presidente de Ucrania ha contabilizado la pérdida de 9.000 soldados rusos. Además aseguró que trabaja en un “corredor humanitario” para abastecer con medicamentos y productos de primera necesidad.