En Carmen de Patagones todo cambió el 28 de septiembre de 2004, cuando Rafael Juniors Solich mató a tres compañeros e hirió a otros 5. Hoy tiene 33 años y lleva 18 institucionalizado. ¿Cómo es su vida?
Juniors lleva 18 años institucionalizado. Pasó más años en tratamiento que en libertad.Tenía sólo 15 cuando atacó a sus compañeros en el aula mientras esperaban al profesor de Historia.
La balacera acabó con la vida de Sandra Núñez, Evangelina Miranda y Federico Ponce; y dejó malheridos a Natalia Salomón, Cintia Casasola, Nicolás Leonardi, Pablo Saldías y Rodrigo Torres.
Este ataque inauguró las masacres escolares en Latinoamérica. Juniors tenía 15 años y le faltaba menos de un mes para los 16. De haber tenido esa edad, la Justicia lo hubiera condenado por el crimen.
Eso no ocurrió y, siguiendo la legislación vigente, la jueza de Menores en el Departamento Judicial de Bahía Blanca, Alicia Georgina Ramallo, dispuso su inimputabilidad, eximiéndolo de culpa y cargo.
Estuvo en varios institutos de máxima seguridad hasta el 2009, cuando cumplió 21 años. Fue derivado a la Clínica San Juan de La Plata en donde hasta hoy sigue recibiendo tratamiento.
Juniors, como lo llamaban sus compañeros, hoy tiene 33 años y un hijo que ya alcanzó la edad escolar, fruto de una relación que se gestó durante su internación pero que no pudo consolidarse.
Pasa sus días entre la clínica neuropsiquiátrica, donde recibe tratamiento, y con su madre Ester Pangue Mancilla. Mientras tanto, en Carmen de Patagones, el dolor de los familiares de las víctimas no cesa.
Tuvieron que pasar 18 años para que uno de los primeros reclamos de la comunidad tras la tragedia se concretara: la construcción de un Salón de Usos Múltiples para desarrollar actividades estudiantiles.
"Hoy, después de 18 años, todavía no encontramos una explicación y, mucho menos, consuelo”, expresó la madre de Federico Ponce, una de las víctimas fatales.