Los microplásticos son partículas de menos de 5 mm que se encuentran en diversas fuentes, incluyendo la degradación de plásticos más grandes y productos como microperlas cosméticas.
Investigaciones previas han encontrado microplásticos en océanos, ríos, suelos, organismos marinos, aves y en la sangre, pulmones y placentas de mujeres embarazadas.
Un estudio japonés confirmó recientemente la presencia de microplásticos en las nubes, lo que podría tener impacto en el clima y en la salud humana.
Se identificaron 9 tipos de polímeros y un tipo de caucho en los microplásticos presentes en el aire de las nubes. Cada litro de agua de nube contenía entre 6,7 y 13,9 piezas de plástico.
Los microplásticos en la atmósfera superior se degradan con la radiación ultravioleta solar, lo que contribuye a la generación de gases de efecto invernadero.
Se desconocían los mecanismos de movimiento de microplásticos a lugares tan diversos, y esta investigación destaca la importancia del transporte aéreo.
Los microplásticos se relacionan con efectos en la salud cardiovascular y pulmonar, cáncer y daño ambiental generalizado.
Los expertos advierten sobre la importancia de abordar la contaminación del aire por microplásticos para evitar consecuencias ambientales graves y el cambio climático.